La salvación es un don o regalo de Dios al hombre. El hombre jamás hubiera podido recobrarse de la caída del pecado aun si tratara de mejorarse por sí mismo o por medio de buenas obras. Sólo al confiar en Jesucristo como el Cordero de Dios puede el hombre salvarse del pago de sus pecados. La vida eterna se inicia en el momento en que recibe el hombre a Jesús en su vida, por fe.
Rom. 6:23; Ef. 2:8, 9; Jn. 14:6; 1:12; Tit. 3:5; Gal. 3:26; Rom. 5:1 |